Nuestro Sistema Inmune es un sofisticadísimo medio de asegurar la defensa de nuestro organismo, sin embargo, no está exento de cometer errores.
Sabemos que en algunos individuos existen cambios genéticos que inducen a nuestro aparato defensivo a producir gran cantidad de Inmunoglobulina E (IgE) “contra” sustancias que están en el medio que nos rodea (llamados alergenos). Eso se llama sensibilización alérgica y es la base para que cada vez que el alérgico se ponga en contacto con aquello a lo que está sensibilizado (su alergeno específico), genere una respuesta de inflamación que a su vez ocasiona los síntomas propios de su enfermedad.
Esta respuesta inflamatoria mediada inmunológicamente (o sea, por vía del sistema de defensa de nuestro cuerpo) puede producirse en cualquier parte del organismo, de tal manera que la sintomatología puede ser muy variada y puede combinarse, presentándose en distintas zonas. Pero, existen órganos que por estar relacionados más directamente con el entorno, son blancos que con mayor frecuencia manifiestan síntomas alérgicos.
El aparato respiratorio es, con mucho, el más afectado: aproximadamente el 70% de las consultas que atendemos los Alergólogos corresponden a asma y/o rinitis (es decir, la inflamación de la nariz). Estas dos son, por tanto, las alteraciones alérgicas más comunes y constituyen las enfermedades crónicas más vistas en todo el mundo.
El asma y la rinitis se caracterizan por presentar el mismo proceso inflamatorio mediado por alergenos y anticuerpos de clase E (IgE), que afecta su tapiz interior (denominada mucosa respiratoria) y que genera los síntomas crónicos que típicamente aparecen en estos casos. En realidad, uno podría decir que el asma y la rinitis son los dos polos de la misma enfermedad.
La piel, es también un órgano de frecuente afectación alérgica y no es raro ver casos de personas con urticaria, dermatitis atópica (Eccema Alérgico) o dermatitis de contacto (Eccema de Contacto). Como en los anteriores, estos malestares implican también la presencia de inflamación crónica, como respuesta a los posibles sensibilizantes con los que se enfrenta nuestro Sistema Inmune en la vida diaria.
Nuestro aparato digestivo se ve también constantemente expuesto a posibles alergenos, por lo que pueden verse reacciones frente a alimentos o a medicamentos ingeridos. En estos casos, los síntomas pueden expresarse en el mismo aparato (diarreas crónicas, sangrados digestivos, trastornos de digestión) o bien en zonas tan distintas como la piel (eccemas, urticaria). En todo caso, la inflamación crónica de tipo inmunológico es también el proceso primario encontrado.
Como ven, en todos los casos se repite la misma cascada de eventos: sensibilización alérgica, producción anormal de IgE, inflamación crónica resultante y sintomatología subsecuente.
Vale decir, que es muy frecuente ver pacientes con combinaciones de síntomas, lo que implica afectación simultánea de diversos órganos o aparatos. De allí que decimos que la alergia es una sola, que afecta sistémicamente al individuo, que presenta manifestaciones diversas y que debe ser manejada globalmente y no en función de órganos aislados.
| Aparato Respiratorio | Asma Rinitis Sinusitis Faringitis |
|---|---|
| Aparato Digestivo | Alergia alimentaria |
| Piel | Dermatitis o Eccema alérgico Dermatitis o Eccema de contacto Urticaria |
| Ojos | Conjuntivitis alérgica |
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